La actividad física es un elemento básico
para controlar el peso, tanto para conseguir la pérdida
inicial como para el mantenimiento de la pérdida de peso
conseguida. Pero debe ser un elemento complementario a
los cambios en el patrón alimentario. Aunque el
ejercicio físico es muy eficaz, sin una alimentación
saludable acompañante, aquél no produce a largo plazo
cambios sustanciales en el peso corporal. Para tratar y
evitar el sobrepeso y la obesidad sólo con ejercicio, se
necesitaría una práctica muy intensa y duradera que
sería muy difícil de cumplir en la mayoría de los casos.
La falta de ejercicio físico se asocia a
un mayor riesgo de diabetes mellitus, osteoporosis,
depresión, sobrepeso y obesidad y enfermedades
cardiovasculares. Según la Encuesta Nacional de Salud de
España, el 30% de los niños de entre 1-15 años que ve la televisión más de 2 horas cada día, que se
corresponde con la falta de ejercicio físico y el
aumento de obesidad entre los niños y jóvenes.
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